martes, 22 de marzo de 2016

Última gota
No hay fuerza
No sujeta el músculo el aire
No sujeta el agua el cuerpo

Para qué el músculo 
si la fuerza está escondida tan adentro
que solo vacío en las piernas
que solo frío en las manos
que solo miedo en la sangre
que solo miedo

No hay latido
No ruge el pecho
No sopla el pulmón herido

Para qué el esfuerzo
siguiendo la línea azul infinita
si el orgullo ha desaparecido
y solo agua al cuello

Cómo seguir si no confío
si ya no hay adrenalina
ni brazada que me calme

El último salto
elegir la última gota que me ahogue
o me salve

viernes, 22 de enero de 2016

Gorrión


Á. 
Ahuecar las plumas:
será el gorrión quien avise del frío
cuando no queden más pájaros en los parques
y los patos se lleven los lagos
volando a otro hemisferio.

Estar a salvo:
escondernos en el baile de los ojos
vigilando el cernícalo.

Hablo de la hierba en las rodillas,
una brizna desafortunada
quizá en la oreja.
Hablo del beso boca arriba,
un deseo en la pestaña.
(Ojalá más cerca.)

Pisar el tiempo tallado en piedra:
volver al origen,
la primera célula
por la que hoy somos.

Ajeno al bullicio,
tan cachorro en la caricia.
Un único testigo:
un rey nos mira.

martes, 29 de septiembre de 2015

A mí el agua

A mí el agua.
Elijo las piedras para cruzar el río.

No quiero el puente
que arriba lejos solo roza el aire
y se pierde la caricia de los peces.
Yo atravesar el agua tocando el agua,
la seguridad de en la tierra los pies fríos.

No quiero el puente
por el vértigo del musgo,
la mirada eterna del miedo asomado.
Elijo el reflejo cerca
palpable el movimiento
cerca el sonido.

A mí el agua.
La brazada limpia
abrazando la corriente.
No quiero el puente
por si el suicidio.

domingo, 6 de septiembre de 2015

yo no soy en esta casa

la almohada recoge los nombres
todos mis nombres menos el mío
cuando el colchón tantea el cuerpo
el objeto extraño que es mi cuerpo
la talla el peso la entrega cuándo

suenan manzanas cayendo
cayendo el paraíso de Adán
y yo no soy Eva pero la culpa
la culpa siempre de la serpiente

sábado, 13 de junio de 2015

Nos encontrarán.

Nos encontrarán siendo parte del lienzo que el sol besa, faltándonos piel que reciba toda su pintura. Nos encontrarán descosidos, retales de una tela que retó al aire y ganó el viento. Zapatos rotos, párpados de piedra, vacío el acordeón de las costillas. Nos encontrarán y no podrán decir que fracasamos. Perdimos, sí, pero el intento quedará grabado en la firma de las zarzamoras en nuestros muslos. Nos encontrarán quietos, es decir, tarde. No sabrán dónde termina la tierra y dónde empieza la carne, allí donde perdimos la verticalidad por el cansancio de la huida.

jueves, 26 de marzo de 2015

Melífera

Delante de ti guirnaldas y luces,
delante de ti detrás de la barrera.
Choca la abeja contra el cristal
de una ventana.
Entraste tú sola,
por qué ahora no sabes
el camino de vuelta.
José García Chibbaro©
La lucha es en cada golpe
arrancarse un trozo de ala.
Por qué saliste, reina mártir,
del abrigo de miel de la colmena
donde madre de todos
y bañera de ámbar,
jalea en la boca.


lunes, 9 de febrero de 2015

(había nosotros)



                                                                                               J.
Aprender lo invisible
como estudiar la física del viento.

Lo invisible del secreto
reciente a escasos centímetros
compartiendo al agua con el cuerpo.

Se cose aire al pulmón maquillado por el vicio
en cada bocanada despedida que precede al hundimiento,
espera abajo acurrucado en la apnea y
luego emerge con las olas de esfuerzo.
El esfuerzo. En el hombro del hombre
el dolor se hace denso.

Existe la convicción del alcance posible
si se mueven los músculos correctos
y la convección, herramienta de Hermes,
hace llegar el mensaje de sernos.

Conocer lo invisible
por sus efectos:
el eco es porque el aire pesa.