jueves, 15 de junio de 2017

Nala


Me dicen que te has ido
y se queda en mis manos
el fantasma de una despedida.
No he podido cerrar la etapa,
desearte suerte en tu viaje a solas,
después de juntas tantos años.

Ya no seguirán mis huellas a tus huellas
cuando me pierda en los caminos que nos vieron
buscándonos libres bajo las acículas.

Estará más vacía mi cama,
será más fría la siesta
ahora que no escucho tus patas,
tus pasos en el mármol a hurtadillas.

Dentro de algún tiempo
habrán sido reemplazadas en mis manos
todas las células que guardan
las que fueron, sin saberlo,
las últimas caricias.

Pero guardará la memoria del ojo
siempre las escenas de acechos, saltos,
carreras donde nunca fuiste mía
porque pertenecías al aire,
eras el viento peinando las espigas.

Solo espero que la tierra te haya sido amable
si allí donde estés ha llegado
la muerte a darte su bienvenida.



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